Baja rentabilidad
Muchos hoteles logran mantener una ocupación aceptable, pero al revisar sus resultados financieros descubren que la utilidad no crece al mismo ritmo. Las comisiones de las OTAs, una estrategia de precios poco optimizada y la falta de control sobre los canales de venta terminan reduciendo el margen de cada reserva.
La rentabilidad no depende únicamente del volumen de ventas; depende de tomar decisiones inteligentes sobre tarifas, distribución y posicionamiento. Cuando estas áreas trabajan bajo una misma estrategia, es posible incrementar el ADR, mejorar el RevPAR y convertir cada habitación vendida en una oportunidad real de crecimiento.